Por ahí vienen los chiquillos, jugando llevan un ramo, que entregan a su maestra con el corazón en la mano.
Se secaron ya las lilas, ya no les queda perfume, lo han repartido todo, se secaron ya sus ubres.
En el lilo duermen las lilas, cansadas de tanto trasiego, toda la noche y el día su perfume regalando.
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Wow… nueva cara, poesía, fotografía…. cuánta estética en el aire! Lo leí hace mucho, me gustó muchísimo y por eso regreso a dejar el comentario pendiente (menos mal, ya saben, que el tiempo no existe…) Gracias Cris por este pedacito de ti. Besos.
Si Milla, ya era hora de darle un lavadito de cara a mundito ¿no? a ver si en el verano, publicamos más cositas.
Un abrazote grande.