SE BUSCA: Pico, Dani y Gerardo

Documentándonos para hacer a Karen un buen regalo nos reencontramos con un viejo conocido de esos que te presentan unos amigos y que, desde entonces, el recuerdo de unos va inevitablemente “linkeado” con el de los otros.

Esta canción de Fernando Delgadillo debe acompañar la lectura de esta entrada, para que surta el efecto que esperamos. Por otra parte, hemos elegido este vídeo porque las imágenes van que ni pintadas con la letra de la canción y porque el toque de disfrutar del recuerdo de cosas bonitas que a uno le han pasado o le hubiera gustado que le pasaran que tiene esta serie de televisión encaja perfectamente con el espíritu de esta entrada (lease Autoanálisis de L. Ronald Hubbard si se quiere saber mejor a qué nos estamos refiriendo) (Vuelvase a leer el párrafo anterior si la escasez de signos de puntuación y el exceso de oraciones compuestas dificulta su comprensión, yo no lo pienso volver a escribir)

Hecha esta introducción, ahí va el vídeo. Pulsa “play” y sigue leyendo…

A finales de agosto de 1995, Cris y yo nos montamos en un tren en Hondarribia (Fuenterrabía) con destino Donosti (San Sebastián) y luego Madrid (Madrid)

Llevábamos un mes recorriendo toda la costa de Euskadi (País Vasco) y ya volvíamos a casa ¡Qué tiempos aquellos en que podíamos pasarnos un mes por ahí sin saber dónde ibamos a dormir al día siguiente!

Nos acomodamos en nuestro compartimento y al poquito llegaron tres chicos, tres mochilas y una guitarra, así que eramos cuatro chicos, una chica, cinco mochilas y una guitarra en un compartimento de tren. Los ingredientes eran buenos y Pico y su guitarra con ayuda de Silvio Rodríguez, Fernando Delgadillo y otros hizo el resto.

La primera pregunta que nos hicieron estos chicos fué si en San Sebastian había playa, pues tenían la intención de dormir ahí (en la playa) y así comenzó la conversación, que si eran de México (dos de Cuernavaca y uno de DF) que si Dani estaba pasando una temporada en Israel y se habían encontrado en España para recorrer Europa en Interrail, que si tal, que si cual, que Pico sacó la guitarra y…

Poco antes de llegar a San Sebastián ya estaba decidido, se venían a Madrid, donde no había playa (bueno, ni entonces ni ahora) pero había tan buen rollito que daba pereza bajarse del tren, así que la guitarra siguó sonando, Pico, Dani y Cris siguieron cantando (Gerardo y yo no porque se trataba de mantener la magia no de provocar un diluvio), seguimos charlando y charlando y cuando llegamos a Madrid por la mañana (no recuerdo si dormimos algo durante el viaje) parecía que nos conocíamos de toda la vida y que seguiríamos siendo amigos para el resto.

Con unos amigos de México

No te frotes los ojos, la foto está desenfocada

Se vinieron a casa donde tampoco había playa pero sí mucho suelo libre donde poder dormir e incluso algunos colchones para tirar por ahí y pasar un par de noches. Nosotros hicimos nuestra vida, ellos visitaron Madrid, pasamos alguna velada más de poesía y nos despedimos con la promesa de volver a vernos pronto y de escribirnos mientras tanto.

Nos regalaron un palicatés, un papiro y una tira bordada hechos a mano por indígenas mexicanos que llevaban en la mochila (los regalos, no los indígenas) para regalar a la gente con la que se encontraran durante su viaje (con esa predisposición era lógico que hicieran amigos). Por detrás del papiro escribieron:

23 de agosto de 1995

“Los tesoros que no se comparten

son como el agua estancada,

que en poco tiempo se descompone”

Gracias por compartirnos la música que irradia su vida.

Los esperamos en Méjico, hay mucho por compartir.

Gerardo, Pico y Daniel (mexicanos)

Enmarcamos el papiro que ha estado colgado en alguna pared de cada una de las casas en las que hemos vivido desde entonces, nos estuvimos escribiendo durante algún tiempo (con Dani y con Pico, con Gerardo no) y las cartas se fueron distanciando cada vez más y fuimos perdiendonos la pista poco a poco hasta que ya no nos escribimos más. Nunca hemos ido a México.

 Hemos pensado que igual que con esto del blog hemos hecho nuevos amigos como si del compartimento de un tren lleno de mochilas, guitarras y gente se tratara, tal vez podamos recuperar algunos que hemos dejado atrás, así que Pico, Dani y Gerardo acaban de inaugurar una nueva sección (categoría) en Un Mundo Mejor: “Se Busca”

Si tienes alguna pista, se agradecerá tu comentario y si no, también.

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7 Respuestas a “SE BUSCA: Pico, Dani y Gerardo

  1. Hola chicos!!! En verdad que esta es una gran sorpresa! Llegó una carta misteriosa a casa de mis papás y al ver la dirección de un misterioso blog, quedé misteriosamente maravillado. Misterio resuelto! Qué gusto volver a contactarlos.
    De momento no puedo escribir mucho, porque ando envuelto en sucios enredos (de pañales), pero espero que no por mucho tiempo.
    A Daniel también le dará gusto saber de ustedes.
    Un abrazo, Pico

  2. Chicos, Pico me mandó este vínculo, me dijo que no lo creería, me tallé varias veces los ojos frente a la foto desenfocada, pensando que eran los ojos húmeros los que me impedían ver. En el 2000 fui con mi esposa a la última dirección que teníamos de ustedes, tomamos una Cercanía y caminamos hasta el departamento donde ya no vivían. Algunas veces traté de buscar sus nombres por Internet, pero sin apellidos no fue fácil (creía tener el apellido correcto tomado de Historias del Kronen). Terminé haciendo el duelo del vínculo perdido. ¡Qué maravilla! Ocho años después, ando cazando la recompensa de este “Se busca”, porque creo que nos la merecemos todos. Tengo una boda en otra ciudad, pero prometo mañana al regreso reconectar nuestra relación. Un abrazo, y gracias por habernos abierto las puertas, que no fueron de sólo unos días, sino las puertas para habitar la amistad. Daniel

  3. Wow. Es increíble! En serio, completamente increíble. No se imaginan, habiendo vivido en 4 países la cantidad de amigos perdidos que tengo. Bueno, no la cantidad, la magnitud de esos amigos… Cuando leí la respuesta de Pico, pensé que era una broma o una “actuación” una creación de ustedes para darle emoción al artículo y al tema, algo así… Despúes fue que leí el artículo, y me di cuenta de que era real. Cuánto me alegro por ustedes. Puedo imaginar la maravilla, la alegría, no, la alegría no, el júbilo… No, los… ¿juegos? Bueno, no sé qué tan alto llegaron en la escala de las emociones, pero sospecho que se salieron volando por la parte de arriba. Muchas felicidades al quinteto y MUY MUY BIEN HECHO a ustedes dos!!!! PD: Aunque ya no estoy segura de que sea “extraño” anoche envié un correo a alguien. En el Subject decía “intento de rehabilitación de línea de comunicació”. Acabo de darme cuenta de que sé lo que va a salir de ahí y no es un monstruo de 8 cabezas, sino todo lo contrario. Les contaré. Un abrazo fuerte fuerte fuerte. Ah! y en su próximo viaje a México no olviden programar escala en RD! 😉

  4. Ya lo creo que es increible. El caso es que no podría determinar muy bien el tono al que hemos llegado pero está claro que ha sido muy alto en la escala. Más bien creo que ha sido cosa más del volumen que del tono pues ha sido una alegría pero de esas que le humedecen a uno los ojos y le ponen un nudito en la garganta.

    Sin embargo casi inmediátamente y tanto a Cris como a mi casi a la vez nos ha asaltado una reflexión que llevaba ya unos días rondándonos y que aún no habíamos compartido hasta este momento ¿por qué nuestros amigos están tan lejos (Australia, Santo Domingo, México)? ¿Qué pasa con los de aquí? Tal vez tengamos que lanzar nuestros “se busca” un poco más cerca o, mejor, inaugurar una nueva sección: “¿Quedamos a tomar un café?” (ahí queda esto que seguro que da para alguna entrada)

    Respecto a la escala en Santo Domingo… no te puedes hacer a la idea de cuántas veces hemos imaginado llegar a la ciudad e ir por ahí preguntando por los locos estos de Scientology hasta dar con la misión y ver tu cara al vernos llegar y adivinar quién de los presentes es Karen y aprender a llamarla por el nombre al que responde cuando Ariel pasa lista en curso… Por el momento, si acaso, haríamos escala en México para ir a Santo Domingo.

  5. Bien Milla, no sé en qué tono esté pero “ta aperísimo” o “ta moltal”, como dirían en RD, el reencontrar amistades que han significado una enseñanza de vida. He tratado de reproducir la satisfacción de mojar galletas con cajeta en un tazón grande de café con leche, y ya comprobé que no es cuestión de sabor o del clima, sino la magia de quienes éramos y de lo que compartíamos en aquellos momentos. Creo que los amigos cercanos (en espíritu y en metros lineales) son difíciles de mantener durante los primeros años de los hijos, cuando uno comienza la vida a las 9 de la noche y sin poder salir de casa. Pero ahora que ya están más grandes sus apuestos hijos (ya visité el “quiénes somos”) ya pueden aventurarse a visitar a los amigos cercanos (pero alejados por miles de litros de mar). El “pasa y entra” (del Pedro Guerra que nos presentaron en aquella ocasión) no requiere cruzar el umbral de sus puertas, sino cruzar el umbral de la disposición y de estar “presente en el presente” del que habla Iñaki en la parte II. ¡Caray! ¡Qué emoción! Nos pondremos al tanto por otros medios, pero las visitas a su jardín (no el jardín fuera de África de Karen Blixen, que no tengo el gusto de conocer) serán más frecuentes. Un abrazo.

  6. Iñaki, gracias por tu “aerreceosa” respuesta. En Chile dirían “Aaaaay, qué tierno” (o amoroso), en EEUU dirían “Aaaaawwww” y así… aquí no sé la verdad qué dirían…. por eso te respondí en “cienciologés” estandar, aunque algo falto de feeling para mi gusto. Sólo puedo decirte que los espero, los esperamos con los brazos abiertos de par en par. Y que espero sea más temprano que tarde, y POR SUPUESTO que con la familia completa, incluyendo los pericos, los peluches y demases.

    Daniel, qué onda! Tienes amigos dominicanos? Pegué un brinco mental cuando leí tu aperísimo comentario. 😀 “moltal” jajaja, eso demuestra que tu amigo/a es capitaleño/a de pura cepa…. Gracias por incluirme de alguna manera en esta especie de celebración intercontinental de la amistad imperecedera. Estos dos terrícolas, Iña y Cris, son algo absolutamente de otro mundo, por más paradójico que pueda sonar. Y me imagino cómo serían de chamaquitos o en el tiempo en que se conocieron… así que puedo imaginar lo que será para todos el reencuentro. Un abrazo para ti también y nos estaremos volviendo a encontrar pronto.

  7. Por ley de probabilidades, esto no podía haber sucedido. Cuánto me alegro de tener un par de amigos elfos o duendes o gigantes o hobbits o lo que sea, ipero mágicos! Y ial diablo con las leyes y las probabilidades del Universo Físico!

    Daniel, eres bienvenido en mi jardín, cuando quieras.

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