El mar en la caracola

30082008601¿Qué escondes en tus profundidades azules? ¿Qué vieja poesía de marineros cantando a la luz de las estrellas en las frías noches de invierno? ¿Qué sentimientos provocas en tu incansable ir y venir acariciando las playas, besando las costas, desgastando la gastada arena? Llegas con tu espuma y lo invades todo, lo rompes todo y lo pudres con tu salitre o lo llenas de vida a voluntad. Hoy he visto a un niño escuchándote en una caracola.

Mi abuela tenía una caracola, grande, grande, rosa y blanca. Me encantaba cogerla con mis pequeñas manos, con cuidado, con mucho cuidado. La acercaba a mi oreja y cerraba los ojos para agudizar el oido.  Decían que se oía el mar. Quería escucharlo pero me daba miedo, acercaba el oido pero poco, escuchaba el fragor y abría los ojos para comprobar que seguía allí, que tenía los pies secos, ese quiero pero no quiero, ¿y si aparezco allì? Entonces soltaba la caracola con cuidado, con mucho cuidado y me iba, con la sensación de estar perdiéndome algo genial.

Cris.

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