Reflejos díscolos

Siempre que encontraba un par de espejos enfrentados disfrutaba colocándome en medio y ver mi imagen multiplicarse hasta el infinito. Una vez, jugando así, vi con sorpresa a uno de mis reflejos, el quinto o el sexto de la fila, apartarse un poco de la línea y agitar la mano como diciéndome hola. Casi instintivamente me dí la vuelta y vi que no era yo a quien saludaba. Entre la fila de mis imágenes que giraban conmigo vi a una de ellas, la octava o novena de la fila, respondiendo al saludo. Inmediátamente me aparté como para no molestar y me quedé un poco confuso mirando a los que me rodeaban que seguían a lo suyo sin percatarse del fenómeno. Me quedé pensando si esos reflejos díscolos habrían desaparecido con los demás cuando me quité de enmedio o si se habrían acercado a charlar el uno con el otro, pero no me atreví a mirar. Desde entonces no me gustan los espejos y menos si se miran entre sí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s