Tango Quattro

Cuando el desorden es muy abrumador podemos acudir al famoso “divide y vencerás”  para salir airosos de la lid. Si tienes un caos, toma una parte de este y colocala. Bien o mal ahí estará quieta y a partir de ello podremos ir haciendo lo mismo con otras diferentes partes del desorden hasta que se convierta en orden. Esto se puede aplicar a cualquier área de la vida y de la actividad de uno. Desde este principio uno puede también parcelar su tiempo en acciones que se comienzan, se cambian y llegado un cierto punto se terminan de modo que no le venza la inmensidad de períodos demasiado largos sin un fin a la vista o demasiado cortos en los que no da tiempo a nada (más información en Los Problemas del Trabajo, de L. Ronald Hubbard)

Agosto se nos presentaba como unas medio vacaciones. Y digo “medio vacaciones” porque aunque Cris tenía el mes completo yo usé la mayor parte de mi permiso para mi viaje a Haití, así que sólo dispondría de una semana arañando retazos y fines de semana. Aún así yo sólo trabajaría por las mañanas de lunes a viernes de modo que dispondríamos del resto del día y de los fines de semana para pasarlo los cuatro juntos hasta poder hacer nuestra escapadita al norte lo que es mucho más de lo que hemos tenido los últimos… ¿ocho años?

Pero a la calmachicha que prometía este mes le apareció en el horizonte un cambio importante. A partir de septiembre volveré a mi trabajo en el campo de la educación en Baby Gim. Bueno, tras un mes tranquilo, un cambio de actividad. Septiembre, para mí, siempre ha sido el comienzo del año y la fecha de los “propósitos de enmienda” más que enero. Así que aún conservabamos los planes de verano en paz. Pero parece que en nuestra vida los cambios no vienen solos ni son pequeños así que para darle más color al verano decidimos cambiar de casa y en menos que canta el gallo nos vimos entre yeso y pintura poniendo bonito nuestro nuevo nido mientras que del viejo no paraban de salir libros y trastos y más libros y más trastos que llenaban cajas y cajas que se apilaban por los rincones.

De los escondrijos más recónditos iban saliendo recuerdos que nos ponían constantemente en la tesitura: ¿Al cubo de basura para pasar “limpios” a la “nueva vida” o lo guardo en una caja hasta la próxima vez que vuelva a aparecer? Cartas, fotos… muchos siguieron el primer camino, algunos se salvaron pero todos dejaron una huella de nostalgia en nuestro ánimo.

Así que para sobrevivir a la debacle que se nos venía encima parcelamos el tiempo, establecimos ciclos de acción y pusimos hitos que ir siguiendo: embalar en la casa vieja, adecentar la casa nueva, trasladar los bártulos, limpiar y entregar las llaves de la vieja y colocar todo en la nueva. Y como premio el concierto programado para la noche del 21 en la plaza Cervantes, junto al Centro Cultural del pueblo. Luego una semana de vacaciones y ¡a por septiembre, que viene dando duro!

Y así fué y el premio valió la pena de los quince últimos días de trabajos forzados. En el programa de las Noches de Hoyo se esperaba para la noche de ayer nada menos que a Tango Quattro.

Cuando Bruno y Darío eran bebés Cristina bailaba con ellos las canciones de su disco Fin de Siglo y les encantaba.

Así que además de poder dar un abrazo a un viejo amigo, Mario, el pianista que además de ser un gran artista es una bellísima persona, tuvimos la oportunidad de disfrutar bajo el cielo de Hoyo de Manzanares de la belleza y la pasión que transmiten estos músicos que, sobre todo, se nota que disfrutan con lo que hacen.

Aquí tenéis una muestra…

Y ahora, con los brazos doloridos y los sentimientos revueltos por los recuerdos, los reencuentros y el tango: vacaciones.

Hasta la vuelta.

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3 Respuestas a “Tango Quattro

  1. No puedo comprender qué sucedió con esta entrada. Vine, no sé, unos dos o tres días después que la publicaste, la leí, escuché el hermoso tango, la respondí y, al haber aceptado tu invitación, hasta bailamos una pieza, Iñaki…. Hace varios días regresé y vi que no había nada! Pensé que por alguna razón mi comentario se había quedado en moderación, pero luego vi que no, que todo esto o se quedó enredado en mi Universo, o fue que lo soñé (lo dudo, casi nunca sueño)… o… no sé qué pasó.

    En fin. Me encanta el tango. Este que has puesto es precioso. Y tu entrada, aunque ya ha pasado algo de tiempo, pues me gustó mucho también. Parece que eso que los “Americanos” llaman “limpieza de primavera” se ha apoderado de los ánimos de varios de los amigos. Me alegra muchísimo que estén en una nueva casa. Un abrazo a ambos cuattro.

  2. Espero no haberte pisado mucho durante nuestro baile…
    ¿Sabes? je,je,je… esta noche cuando he llegado a casa los enanos estaban viendo Mary Poppins y me he acordado de tí… no me preguntes por qué…

  3. Sabes que no lo hiciste, querido Iña. Está bien, no te preguntaré por qué, me quedaré sumida en el misterio. 🙂

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