Son aquellas pequeñas cosas…

Los niños están durmiendo, Iñaki aún no ha llegado y aunque la casa esté en silencio y mi ordenador mudo, en mi cabeza suena nítidamente…

 

Mañana se gradua Bruno, ya termina el cole y un montón de recuerdos se agolpan en mi cabeza. Podrían ser recuerdos de ayer, no necesariamente de hace doce años, ni diez, ni ocho… podrían ser todos perféctamente de ayer y como dice Joan Manuel en este tema

“como un ladrón te acechan detrás de la puerta, te tienen tan a su merced como hojas muertas , que el viento arrastrá allá o aquí, que te sonríen tristes y… nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve…”

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2 Respuestas a “Son aquellas pequeñas cosas…

  1. He venido como cuatro veces y no sé qué decirte. Procede la felicitación a todo volumen, con globos, serpentinas y esas cosas, pero no procede. Sin embargo, te duplico completamente. Yo me pasé 1 semana deprimida (no digo que tú lo estés ni que debas estarlo) cuando ví que mi bebé tenía las piernas completamente peludas. El montón de recuerdos que pasa como película, igual que dicen que sucede justo antes de morir…. yo no me acuerdo. Supongo que porque de algún modo es una pérdida. O una amenaza de, que es lo mismo para el caso.

    La verdad es que no tengo idea de por qué demonios las madres (aunque nos dejemos matar antes de aceptarlo públicamente) en algún rinconcito semiclausurado y disimulado entre almohadas y ropa sucia…. NO queremos que ellos crezcan –o, mucho mejor dicho– queremos conservar a nuestros bebés… como bebés. Y nos horroriza la idea de que dejan de serlo cada día. Esto es por completo antisupervivencia, pero de que está ahí grabado en nuestros genes espirituales, lo está, doy fe de ello. No creo que sea por una cuestión (enfermiza y baja de tono) de mantener el control sobre ellos y su dependencia absoluta de nosotras. Al menos no en mi caso. Pienso que es más una cuestión puramente estética… esos cuerpecitos gorditos y suaves…. esa sonrisa querubínica…. ya sabes a qué me refiero.

    [Suspiro] Luego del rollo, pues, qué más, dale un besote a Bruno de mi parte y un Muy, muy MUY bien hecho. Y otro para los orgullosos y productivos padres.

  2. Gracias Milla, la verdad es que al día siguiente fue la graduación, nos lo pasamos fenomenal… y ahí está Bruno super mayor y yo disfrutando de poder acompañarle en esta nueva etapa.
    Son momentos… creo que lo has descrito muy bien, debe de andar por ahí grabado en los genes espirituales como tú dices.
    Le daré el besote y le transmitiré el Muy, muy MUY bien hecho a Bruno y a Iña también. El mío me ha llegado cuando estaba leyendo tu comentario (y aunque no te lo creas, cuando escribí la entrada también) y es que de alguna manera, aunque sea en este espacio, uno cuando lanza una comunicación la lanza siempre en alguna dirección y ahí estabas recibiéndola y contestándola.
    Gracias por estar ahí.
    Un abrazo gigante.

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