Archivo del Autor: Iñaki

Sólo vosotros seréis vosotros

Hoy, que nos lamentamos porque los recortes en educación, justificados en una crisis inventada en las oficinas de los rascacielos de las grandes compañías financieras, están acabando con la educación universal y gratuíta. Hoy que vemos cómo la “excelencia” académica está por encima de los valores humanos y morales y se da más importancia al bilingüismo que a la decencia. Hoy, yo tengo algo que celebrar respecto a mi propia educación:

Mi Profe de inglés de 8º de EGB, “el Aute”, que con veintipocos añitos recién sacados de la universidad, nos ayudó a fundar la primera asociación estudiantil que haya existido en el C.P. Nuestra Señora de la Concepción (y me temo que la única) Que nos enseñaba el idioma desentrañando el significado del Imagine de John Lennon. Que nos llevó de gira por Andalucía en un viaje de fin de curso, más de descubrimiento de nosotros mismos que del arte y la cultura de Al Ándalus. Volvió a darnos el sábado una clase magistral.

Veinticinco años más tarde volvemos a estar sentados en un áula de aquel colegio, revisando las diapositivas del viaje y escuchándole, como cuando estábamos en alguna de sus clases de entonces, cómo nos cuenta lo que supusieron para él aquellos años y nos confiesa emocionado que en el resto de su carrera no ha vuelto a tener una experiencia como aquella. Y para expresarlo, nos recita un poema de Pedro Salinas, de su libro “La Voz a tí debida” cuyo autor dedicó a su mujer y al que nuestro Profe modifica el número, pasando los singulares a plurales, para poder dedicarlo a sus alumnos:

Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!
Nosotros, vosotros.
Quitaos ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no os quiero así,
disfrazados de otros,
hijos siempre de algo.
Os quiero puros, libres,
irreductibles: vosotros.
Sé que cuando os llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo vosotros seréis vosotros.
Y cuando me preguntéis
quién es el que os llama,
el que os quiere suyos,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
os diré:
«Yo os quiero, soy yo.”

Ojalá yo pueda dirigirme alguna vez a alguien en estos términos. Gracias, Jose, por ser parte de nuestra historia. Gracias por hacernos parte de la tuya.

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¡Aventura! Objetivo – Japón

Hola a todos:

Acabo de recibir este correo de István Szaniszló, encargado de los Ministros Voluntarios de Scientology de Europa que a continuación os transcribo:

“Asunto: ¡Aventura! Objetivo – Japón”

“Queridos Ministros Voluntarios,

“Se necesitan urgentemente 200 Ministros Voluntarios europeos más en Japón para manejar los efectos posteriores al terremoto, ayudar a los heridos y a la población que ha sido evacuada, entregar ayudas, ayudarles a superar la pérdida y la confusión y la histeria causada por la radiación (vosotros como Scientologists sabeis que uno de los principales efectos de la radiación es la histeria) y trabajar junto con los cuerpos de emergencia.”

“Lo que buscamos es: scientologists, entrenados en la tecnología de uno o varios de los folletos del Manual del Ministro Voluntario o al menos que
puedan entragar ayudas y que puedan permanecer en Japón por al menos un mes.”

“Una vez sea aprobada la solicitud (OK de Ética, OK de OSA, OK médico, etc.) se proporcionarán los billetes de avión individualmente para cada Ministro Voluntario. La condición es que deberías ser capaz de permanecer al menos durante un mes en Japón y haber sido aprobada tu solicitud.

“Si quieres ir a Japón, o sabes de cualquiera que quiera ir o debería ir, tienes que escribirme en respuesta a esta dirección de e-mail
istvan@volunteerministers.eu

ARC: István Szaniszló
VM Hotline Europe”

Por lo que yo sé, además de muchos otros VMs de todo el mundo, ya está en Tokio Alex del Llano quien fué el encargado de los Ministros Voluntarios en Puerto Príncipe durante la estancia allí de los VMs españoles.

Si os animáis ya sabéis dónde escribir. Si tenéis cualquier pregunta podéis contactar conmigo en voluntarios@iglesiadescientology.es  y os ayudaré en lo que pueda.

Un abrazo

Iñaki Méndez

La ayuda de Scientology

Este vídeo me encantó la primera vez que lo ví. Es una forma tan fácil y rápida de explicarle a todo el mundo lo que muchas veces nos cuesta horas y horas de hablar y hablar… Tenía ganas de compartirlo y aquí está.

Cañas, bravas y recuerdos en el Docamar

En memoria de Sonia.

No creo que nadie recuerde septiembre como un mes anhelado durante su época escolar ni creo que a nadie nos gustase dejar atrás tres meses de indolencia para volver a las clases, los deberes, los controles… pero había algo en la vuelta al cole que nos permitía soportar este acontecimiento tan terrible e, incluso, darle un toque agradable. Me refiero al reencuentro con los amiguetes, a todo lo que nos teníamos que contar, a volver a vernos como extraños que se conocen de toda la vida, más altos, más gordos, más morenos, más mayores… pero los mísmos de siempre.

Todo lo que teníamos que contarnos sobre nuestras aventuras veraniegas, que nos habíamos colado en el cine de verano del auditorio del parque por un hueco en la verja, que nos habían pillado robarndo uvas en un huerto cercano, que le habíamos dado un beso a una chica en las fiestas. Teníamos que enseñarnos nuestros nuevos deportivos puma, nuestra nueva cartera perona, nuestro nuevo reloj digital sumergible a veinticinco metros. Nada de lo cual tenía ningún sentido si no podías compartirlo con los compis.

Luego volvía la cotidianidad aderezada con recreos repletos de partidos de futbol, de béisbol, de rescates, de ollas, de pingüinos, de vueltas ciclistas de chapas, de darnos de puñetazos, de andar por ahí agarrado por los hombros con tu mejor amigo, de ignorar a las chicas que tanto nos gustaban, de formar tapones en las escaleras hasta que ya no podíamos soportar más la avalancha hacia el patio, de colarnos por las clases cuando estaban vacías burlando la vigilancia del E.T. – Juanete, el conserje contrahecho que nos perseguía por el patio con un pito para que volviésemos a clase pasada esa media hora eterna de felicidad.

Recuperar todo eso hacía que septiembre mereciese la pena. Pero un día, no se sabe muy bien cuándo, se acaban los septiembres.

No hace mucho me lamentaba por los amigos perdidos. Desde que empecé a trastear con esto del féisbuc lo primero que hice fué intentar localizar a toda esa gente que se había quedado atrás y con la que dificilmente volvería a encontrarme en lo sucesivo. Sinembargo mis búsquedas no dieron ningún resultado así que desistí y dejé de frecuentar mi cuenta y cuando lo hacía era sin mucho interés ni atención. Pero hace unos días me encuentro con una solicitud de amistad de dos compañeros del cole que además han encontrado a otros. En poco tiempo nos reunimos ocho o diez personas de esa época, empiezan a aparecer fotos y los recuerdos y la nostalgia se empiezan a remover.

La verdad es que fué un subidón de buen rollo y en seguida se empieza a hablar de quedar y vernos aunque suena a esas cosas que se dicen, “a ver si nos llamamos y quedamos” que nunca suceden. Pero de repente tenemos fecha, hora y lugar. Algunos no pueden, pero la mayoría si.

Ahí comienzan mis dudas (y sospecho que no he sido el único) En tanto tiempo ninguno seremos como nos conocimos. Visito los perfiles de todos. Aparentemente no tenemos nada o casi nada en común salvo que hemos crecido, trabajado y, en algunos casos, nos hemos reproducido ¿Y si no nos caemos bien? ¿Y si ya no tenemos nada que contarnos?

La prudencia nos lleva a quedar a la hora del aperitivo, inteligente forma de tener la comida como excusa para, en caso de que la cosa se enfríe, tirar cada uno por su camino.

En parte por “otras causas” y en parte para no llegar el primero y tener que afrontar el encuentro con uno sólo de ellos, he llegado un poco tarde pero no tanto como para ser el último. Pero nada más vernos nos hemos conocido y nos hemos reconocido y nos hemos encontrado de verdad, tal como somos y viéndonos de verdad (creo, y creo que no soy el único que lo ha percibido así)

Y hemos empezado una puesta al día alegre y divertida (a pesar de que no todo han sido buenas noticias) como si nos hubiéramos visto la semana pasada. Y al final nos hemos olvidado de la excusa de la comida hasta que, al final, nos despedíamos cuatro horas más tarde porque ya nos teníamos que ir pero sin ganas de separarnos (como esas veces, de pequeños, que acompañábamos a un amigo con el que estábamos enfrascados en una conversación de lo más trascendente hasta su portal para que luego él – o ella – nos acompañase hasta el nuestro y así por varios viajes hasta que al final la madre de alguno decía que ya estaba bien que ya no eran horas de andar por ahí e interrumpía lo que era seguramente una reconstrucción inédita del mundo)

Hemos sido seis personas con diferentes vidas, intereses, profesiones, idiosincrasias, creencias, opiniones, etcétera, etcétera (incluso en algún caso me temo que muy opuestas) pero unidas en la puesta en común de las diferentes realidades de un pasado común que poco a poco se va conformando en una sola historia compartida.

Se ha dicho que somos amigos desde hace más de treinta años, que hemos compartido diez años de nuestras vidas, que en realidad este es el comienzo de una nueva amistad, que esto hay que repetirlo. Se han hecho planes, se han puesto fechas, ya hay propuestas. Y nada de todo ello sonaba a tópico. Y ojalá que no lo sea.

Hoy, sin ánimo de entrar en los vicios y las virtudes de las redes sociales, no puedo por menos que agradecer a los entresijos del féisbuc y a la labor investigadora de Berta que un puñado de niños que compartieron septiembres y junios entre 1977 y 1987 en el Colegio Público Nuestra Señora de la Concepción nos hayamos vuelto a encontrar y hayamos podido contarnos los avatares de un verano que ha durado veintitres años.

Hoy, entre cañas y bravas, hemos recuperado septiembre.

Colegio Ntra. Sra. de la Concepción Curso 8ºB 1986-87

PSIQUIATRIA, ¿SALUD o MUERTE EN VIDA?

Llega a Madrid la impactante exposición mundial
“PSIQUIATRIA, ¿SALUD o MUERTE EN VIDA?”

Por el bien de sus hijos, es vital que los padres estén informados.

Del 21 de Octubre al 5 de Noviembre 2010, de 10:00 a 21:00 h

Avda. Felipe II, nº20 – 28009 Madrid

(Distrito de Salamanca, a 20m del metro Goya, junto al Palacio de los Deportes)

Advertencia: esta exposición incluye imágenes muy fuertes no aptas para niños.

Más información: www.ccdh.es

Tango Quattro

Cuando el desorden es muy abrumador podemos acudir al famoso “divide y vencerás”  para salir airosos de la lid. Si tienes un caos, toma una parte de este y colocala. Bien o mal ahí estará quieta y a partir de ello podremos ir haciendo lo mismo con otras diferentes partes del desorden hasta que se convierta en orden. Esto se puede aplicar a cualquier área de la vida y de la actividad de uno. Desde este principio uno puede también parcelar su tiempo en acciones que se comienzan, se cambian y llegado un cierto punto se terminan de modo que no le venza la inmensidad de períodos demasiado largos sin un fin a la vista o demasiado cortos en los que no da tiempo a nada (más información en Los Problemas del Trabajo, de L. Ronald Hubbard)

Agosto se nos presentaba como unas medio vacaciones. Y digo “medio vacaciones” porque aunque Cris tenía el mes completo yo usé la mayor parte de mi permiso para mi viaje a Haití, así que sólo dispondría de una semana arañando retazos y fines de semana. Aún así yo sólo trabajaría por las mañanas de lunes a viernes de modo que dispondríamos del resto del día y de los fines de semana para pasarlo los cuatro juntos hasta poder hacer nuestra escapadita al norte lo que es mucho más de lo que hemos tenido los últimos… ¿ocho años?

Pero a la calmachicha que prometía este mes le apareció en el horizonte un cambio importante. A partir de septiembre volveré a mi trabajo en el campo de la educación en Baby Gim. Bueno, tras un mes tranquilo, un cambio de actividad. Septiembre, para mí, siempre ha sido el comienzo del año y la fecha de los “propósitos de enmienda” más que enero. Así que aún conservabamos los planes de verano en paz. Pero parece que en nuestra vida los cambios no vienen solos ni son pequeños así que para darle más color al verano decidimos cambiar de casa y en menos que canta el gallo nos vimos entre yeso y pintura poniendo bonito nuestro nuevo nido mientras que del viejo no paraban de salir libros y trastos y más libros y más trastos que llenaban cajas y cajas que se apilaban por los rincones.

De los escondrijos más recónditos iban saliendo recuerdos que nos ponían constantemente en la tesitura: ¿Al cubo de basura para pasar “limpios” a la “nueva vida” o lo guardo en una caja hasta la próxima vez que vuelva a aparecer? Cartas, fotos… muchos siguieron el primer camino, algunos se salvaron pero todos dejaron una huella de nostalgia en nuestro ánimo.

Así que para sobrevivir a la debacle que se nos venía encima parcelamos el tiempo, establecimos ciclos de acción y pusimos hitos que ir siguiendo: embalar en la casa vieja, adecentar la casa nueva, trasladar los bártulos, limpiar y entregar las llaves de la vieja y colocar todo en la nueva. Y como premio el concierto programado para la noche del 21 en la plaza Cervantes, junto al Centro Cultural del pueblo. Luego una semana de vacaciones y ¡a por septiembre, que viene dando duro!

Y así fué y el premio valió la pena de los quince últimos días de trabajos forzados. En el programa de las Noches de Hoyo se esperaba para la noche de ayer nada menos que a Tango Quattro.

Cuando Bruno y Darío eran bebés Cristina bailaba con ellos las canciones de su disco Fin de Siglo y les encantaba.

Así que además de poder dar un abrazo a un viejo amigo, Mario, el pianista que además de ser un gran artista es una bellísima persona, tuvimos la oportunidad de disfrutar bajo el cielo de Hoyo de Manzanares de la belleza y la pasión que transmiten estos músicos que, sobre todo, se nota que disfrutan con lo que hacen.

Aquí tenéis una muestra…

Y ahora, con los brazos doloridos y los sentimientos revueltos por los recuerdos, los reencuentros y el tango: vacaciones.

Hasta la vuelta.

Reflejos díscolos

Siempre que encontraba un par de espejos enfrentados disfrutaba colocándome en medio y ver mi imagen multiplicarse hasta el infinito. Una vez, jugando así, vi con sorpresa a uno de mis reflejos, el quinto o el sexto de la fila, apartarse un poco de la línea y agitar la mano como diciéndome hola. Casi instintivamente me dí la vuelta y vi que no era yo a quien saludaba. Entre la fila de mis imágenes que giraban conmigo vi a una de ellas, la octava o novena de la fila, respondiendo al saludo. Inmediátamente me aparté como para no molestar y me quedé un poco confuso mirando a los que me rodeaban que seguían a lo suyo sin percatarse del fenómeno. Me quedé pensando si esos reflejos díscolos habrían desaparecido con los demás cuando me quité de enmedio o si se habrían acercado a charlar el uno con el otro, pero no me atreví a mirar. Desde entonces no me gustan los espejos y menos si se miran entre sí.